Acompáñame
a hablar de lo que se piensa y no se dice, a recordar lo que se llevo el viento una vez en el atardecer del bello jardín, a improvisar las canciones que nunca nos gustaron, a leer
las viejas notas del libro gordo del abuelo, a observar la cortina entre abierta del cuarto de al lado, a esperar la ruta en el viejo anden y quizás nunca sabremos estar solos.
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